Hace unos días, la plataforma digital Netflix anunciaba, aún sin fecha establecida, una de las próximas incorporaciones a su catálogo de películas.

En esta ocasión se trata del drama romántico Malcolm y Marie, protagonizado por Zendaya (24 años) y John David Washington (36 años). Abriendo el debate de las edades en el género.

 

El anuncio de esta nueva película, reabría el debate de la diferencia de edad entre los actores y actrices protagonistas en los romances de las grandes películas de Hollywood.

La brecha de género en Hollywood

No tiene misterio alguno la brecha de género existente en Hollywood, pues esta queda expuesta de una manera clara y preocupante. Al hablar de brecha de género en esta ocasión no solo se hace referencia a la cantidad de papeles protagonistas entre actores y actrices, que también, si no que se va un poco más allá  al analizar con detalle los personajes que encarnan este romance.

Según la (absurda) lógica mundial, los actores vienen a ser como el buen vino y tienden a valer más con los años; mientras que si hablamos de actrices, mujeres, su fecha de caducidad llega más bien pronto que tarde, pudiéndose comparar con la maduración de un plátano, si está muy maduro permanece más tiempo en la nevera (sin actuar)… Pero esta lógica se descontextualiza y va más allá del panorama cinematográfico hasta llegar a darse en la vida general, cuando de acuerdo a los patrones sociales alguien decide que las mujeres después de cumplir los 40 años dejan de ser deseables e incluso interesantes.

 

Los grandes romances

Si te paras a observar algunas de las grandes películas de Hollywood, caes en la cuenta de que esta realidad es completamente cierta. Hombres maduros (en edad) enamorándose de mujeres jóvenes. Entre los casos más resonados del cine destacan los siguientes:

  • Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en Casablanca (1942): 16 años de diferencia.
  • Humphrey Bogart y Lauren Bacall en To have and have not (1944): 25 años de diferencia.
  • Richard Gere y Julia Roberts en Pretty Woman (1990): 18 años de diferencia.
  • Patrick Swayze y Demi Moore en Ghost (1990): 10 años de diferencia.
  • Clint Eastwood y Meryl Streep en Los puentes de Madison (1995): 19 años de diferencia.
  • Helen Hunt y Jack Nicholson en Mejor Imposible (1997): 26 años de diferencia.
  • Harrison Ford y Anne Heche en Siete días, siete noches (1998): 26 años de diferencia.
  • Sean Connery y Catherine Zeta-Jones en La trampa (1999): 39 años de diferencia.
  • Liam Neeson y Olivia Wilde en Oblivion (2013): 32 años de diferencia.
  • Bill Murray y Scarlett Johansson Lost in translation (2003): 34 años de diferencia.

Clint Eastwood y Meryl Street en Los puentes de Madison (1995)

Pero, ¿y las películas en las que la actriz protagonista es mayor? Pues bien, estos casos existen pero, resulta difícil encontrar muchos títulos, pues su proporcionalidad es infinitamente menor que en el caso contrario.

Esta brecha se hace visible también, cuando en una ceremonia de premios de la talla de los Oscars, solo con ver los nombres candidatos a llevarse el premio a mejor actor y mejor actriz, la diferencia de edad vuelve a ser notoria. Que quede claro que no se pretende juzgar la diferencia de edad en la pareja, si no analizar esa tendencia generalizada al desequilibrio de edades en la ficción.

Y tú, ¿te habías parado a reflexionar sobre esto?

Sara Santatecla

Maestra, reinvindicativa, feminista y libre. Adoro escribir, vivir, el arte en general y la educación especial. Todo momento tiene su banda sonora.