La última serie de Ryan Murphy está ambientada en el Hollywood de los años 40 pero, ¿realmente era tan diferente a como es ahora o algo de lo que se cuenta aún persiste?

La serie de la que todos hablan es Hollywood, el último trabajo de Ryan Murphy, y muestra un mundo extraño que para nosotros solo existe en las películas y que sin embargo es totalmente realista en muchos aspectos. El Hollywood de los años 40 estaba lleno de mentiras, abusos de poder, favores sexuales y sobretodo dinero. ¿Y ahora? Vamos a analizarlo.

¿Cómo funcionaba Hollywood estudios?

En la época dorada del séptimo arte el poder estaba en manos de unos pocos, pero grandes estudios de producción, era la era de Hollywood Studios y las películas se hacían como el pan en las panaderías. Directores, actores, guionistas y técnicos de arte y fotografía trabajaban para ellos bajo contrato y por un sueldo semanal tenían que sacar adelante un proyecto tras otro sin rechistar. Además de los recursos humanos poseían todos los recursos técnicos e infraestructuras necesarias en sus sedes.

Las películas se hacían como el pan en las panaderías.

Pero la competencia llegó, el televisor se hizo cada vez más conocido y los estudios de cine perdieron poder y dinero. Así en la década de los ’60 nació el Hollywood moderno que se ha mantenido hasta nuestros días. Y ahora son empresas que se dedican a financiar y distribuir las obras. Ya no “fabrican” películas, sino que compran ideas y las hacen posibles.

Racismo

Esta ficción refleja el lado más oscuro del Hollywood dorado. Las discriminaciones han sido infinitas para quienes querían cumplir su sueño en la meca del cine, y aún lo son.

Archie (Jeremy Pope) consigue colar un guion suyo en Ace Studios porque no le han visto en persona y la joven actriz Camille (Laura Harrier) solo opta a papeles de sirvienta por su color de piel. En la historia de Murphy al final ambos salen ganadores, pero es muy idílico.

Ya prohiben la entrada a la gala de los Oscar a los actores o cineastas de color como le pasó a galardonada Hattie McDaniel, a la que se hace referencia en la serie. Pero cada año activistas y profesionales del sector audiovisual denuncian la discriminación con el hashtag #OscarsSoWhite y las cifras siguen mostrando la desigualdad. En los 90 años de historia de los premios Oscar solo 16 afroamericanos han podido levantar una estatuilla.

La representación asiática es casi inexistente y está llena de tópicos. Anna May Wong personifica en la serie al colectivo. Este personaje es real y la actriz se retiró a los 37 años tras interpretar gran cantidad de personajes estereotipados desde esclava exótica hasta villana oriental.

Afroamericanos y asiáticos son los grandes marginados en la gran pantalla.

Homofobia

La homosexualidad es otro gran tabú.En aquella época estaba censurada en las pantallas y de alguna forma también en la vida real. Las grandes estrellas firmaban contratos comprometiéndose a no ser homosexuales porque se veían como depravados sexuales o mentalmente inestables. Por eso gays y lesbianas se veían obligados a vivir su sexualidad en secreto y siempre con miedo a ser descubiertos.

Lo importante no es lo que eres, sino lo que pareces.

Sexismo

En cuanto al machismo es una de las cosas que menos ha evolucionado. En Hollywood actores llegan a cobrar casi el doble que actrices en papeles análogos y no hay gala de premios en la que alguna estrella femenina no revindique la igualdad en la industria. Los puestos más importantes los siguen ocupando los hombres y se siguen escribiendo más historias para personajes masculinos y por ello tenemos que seguir luchando para dejar el espacio que se merecen a las mujeres.

¿Había que prostituirse para conseguir algo en Hollywood?

Sin duda la situación ha mejorado, pero seguimos escuchando de muchos casos de abuso de poder que son herencia directa de este estilo de vida y forma de pensar y concebir la estructura piramidal de la industria cinematográfica. Uno de los más sonados es el de Harvey Weinstein, que ha sido acusado de agresión sexual por más de 80 mujeres. Y una de las cosas más llamativas del asunto es que grandes figuras de la actualidad al nivel de Meryl Streep lo han encubierto durante años.

En la serie muestra cómo la pretensión de favores sexuales es algo normalizado y aceptado tanto por sumisos como por sometedores. Parece que si no te acuestas con un jefe o su mujer puedes seguir haciendo cola para figurar en las películas cada día de tu vida que no te va a servir de nada. Y que por lo contrario si mantienes contacto sexual con alguien importante tu vida puede cambiar en un instante y puedes convertirte en una estrella del cine.

Laura Botta

Actriz y periodista enamorada de la vida y de la cultura. Cada día es una nueva oportunidad y algo extraordinario puede ocurrir. lauradsbotta@gmail.com