El momento más bochornoso de Operación Triunfo

Pese a que en el día de hoy podréis contar, como todos los jueves, con el análisis más
completo sobre la Gala, no queríamos dejar pasar el poder, y el deber, pronunciarnos sobre lo que podríamos denominar como el momento más bochornoso de la edición de Operación Triunfo, e incluso de toda la historia del programa.

Como en todas las Galas, los nominados y nominadas siempre cuentan con la visita de algún familiar, amigo –a Cepeda se le agotaron los amigos de tanta nominación- o, como en el caso de ayer, de la pareja. Fue tras la actuación de quien fuera la expulsada de anoche, María, y su “Because the Night”, su reencuentro con su novio: Pablo. La canción le venía al pelo.

Tras finalizar su actuación, María se olvidó de todo lo que le rodeaba. Nominación, posible expulsión, cariño del público, manos al cruzar la pasarela… Todo se disipó. Y es que la madrileña atisbó a lo lejos, entre sus compañeros y compañeras, a quien acabaría generando más polémica que C.Tangana con su vaso de whisky y su “espantada” la semana pasada.

Aquí algunos memes sobre el personaje:

María, la opositora a la “mariconez”, la activista, la luchadora, la feminista, la reivindicativa –de lo que, por cierto, nada ponemos en entredicho-, ayer estaba ensimismada y seducida por los versos que su novio “soltaba” por la boca. Y por cierto, “las inclusivas” Alba, Natalia o Miki, también parecían estar encantadas con las bromitas del tatuador.

“Qué buena estás”, que lo que más ha echado de menos de María es “su culo”, o que cuando saliera de la Academia lo primero que haría sería “follar…¡follar!”, son algunas de las joyitas que nuestro querido Pablo declaraba anoche. E insistimos, todo este espectáculo ocurría ante las miradas prendadas y las risas tanto de María, como de sus compañeras y compañeros, con alguna excepción.

 

 

No, Pablo, no. Decir que quieres follar con tu novia no es machista ni es malo. Faltaría más. Lo que es bochornoso y también machista –sí, machista-, es que después de tanto tiempo sin ver a tu pareja –por muchas ganas que tengas de que folléis-, tan solo sepas alabar su culo, lo buena que está o el “no saber si es por el fitness o qué, pero por la tele estás buenísima”.

Estas frases sueltas, bien podrían ser parte de una canción de reggaetón que todos estaríamos criticando por su machismo. Y encima, si Maluma fuera su autor, habría una petición en change.org para prohibirla.

 

Obviando el feminismo liberal del que nuestro querido Brays hizo gala anoche con su pronunciamiento, siempre hemos defendido que en el feminismo no todo vale, y que no solo consiste en la simple capacidad y libertad de decisión de la mujer. Por esa regla de tres, la gestación subrogada, de la que tan en contra estamos en esta redacción, es una práctica feminista siempre que esa mujer que se somete al yugo del dinero de las familias ricas haya decidido someterse a esa práctica.

Es una lástima que con el recorrido que ha tenido Operación Triunfo esta edición, al igual que la anterior, en cuanto a feminismo, igualdad, e inclusión, se haya visto mermado por la aparición de un personaje que ha tirado por la borda todo ese buen hacer de los triunfitos, incluido de su novia, quien ha sido el chivo expiatorio de las redes sociales.

No vamos a dar lecciones a María de con quién debe estar o contra qué debe luchar. Este artículo pretende criticar a quien realmente provocó el momento más bochornoso de la historia de Operación Triunfo, con su grosería, su vulgaridad, y por supuesto, su machismo: Pablo Amores.