Verano de 1971, Jim se apunta al campamento Jened. Un campamento para personas con discapacidad organizado por hippies quienes, entusiasmados por la humanidad al compás del sonido de las guitarras, aspiraban a la transformación social. En ese momento, saltan las alarmas en Estados Unidos, Cripcamp es una realidad.

¿Qué es Cripcamp?

Cripcamp es el relato de Jim Lebrencht. Al codirector del documental, al nacer apenas le dieron dos horas de esperanza de vida, estas acaban siendo el hilo conductor de 106 minutos convertidos en un ejemplo de lucha, movilidad y optimismo.

Este campamento dio la vuelta al mundo y nadie fue capaz de reconocerlo. A día de hoy, de no ser por plataformas como Netflix o gracias al papel de los Obama, esta historia probablemente jamás habría sido contada.

Cripcamp se contextualiza en los Estados Unidos de los 50, cuando fue inaugurado, y su posterior revolución a lo largo de los 60 y 70. En aquel entonces  las personas que presentaban algún tipo de discapacidad vivían confinados en sus casas o instituciones a espaldas del mundo, sin ningún derecho que los respaldase. En medio de esa oscuridad infernal, surgiría este campamento.

Cripcamp, era ese lugar alejado de la rutina en el que todos, independientemente de su capacidad, tenían una misma ilusión. Allí se podía desde cantar, bailar, nadar, cocinar y tocar la guitarra hasta enamorarte. Era algo así como una utopía lejos de lo que se conocía como mundo real. Pues podían ser ellos mismos a la luz del sol, como no lo habían sido nunca. La única condición: ni estereotipos, ni etiquetas.

En contraste a ello, en el «mundo real» las personas con algún tipo de discapacidad eran la escoria del momento, enfermos que debían ser alejados de todo, incluso de la escuela, donde muchos quedaban recluidos en los sótanos, lugar en el que recibían sus derechos a la educación. ¿Triste verdad?

Los Obama, productores del Cripcamp para Netflix.

La productora de Barack y Michelle Obama, Obama Higher Ground, estrechaba las manos con la plataforma Netflix para lanzar este documental. Además de este, se prevé el lanzamiento de hasta siete películas y documentales que den voz a estas comunidades tan poco representadas.

Cripcamp, el altavoz al mundo.

En ese momento, cuando el Cripcamp empezaba a crecer jamás se pensó llegar tan lejos. Aprender sobre autonomía y entender que merecen ser escuchados fueron la clave perfecta para reclamar estas leyes y derechos que hasta ese momento, jamás habían sido aprobadas.

Pero no toda lucha es fácil «no tienes nada por lo que luchar si no sabes que existe«. Al salir del campamento, la realidad les esperaba de nuevo.

En toda esta historia destaca notablemente Judy Heumann, la más revolucionaria del campamento. Ella acabó siendo la voz del movimiento «Discapacitados en Acción», capaz de congregar a cientos de personas en una multitudinaria manifestación que se convertiría en el inicio de la revolución.

El movimiento «Discapacitados en Acción»

Con sede en Nueva York, Discapacitados en Acción se convirtió en una de las organizaciones más grandes del momento. Con trabajadores con discapacidad perfectamente cualificados, fueron los encargados de crear transportes adaptados, reparar sillas, crear tecnologías que respondieran a las necesidades y un largo etcétera. Esto les llevó a crecer poco a poco y convertirse en una agencia que buscaba asistentes personales, viviendas adaptadas, cursos de formación y trabajo para este colectivo.

A pesar de toda esta implicación, en Estados Unidos seguía sin decretarse ninguna ley, lo cual fortaleció su lucha, de la que destaca la sentada de San Francisco, de las que tras casi un mes de lucha, pudieron ser escuchados.

Gracias a este gesto, el mundo parecía empezar a cambiar. Se volvía más accesible, un mayor acceso a la sanidad, a la educación e incluso al transporte público o al trabajo… A pesar de todo, una vez más seguía sin ser respaldado legalmente. Y  mientras esa ley no existiese, la igualdad no se iba a poder pronunciar.

Finalmente con la llegada de los 90, la ansiada ley estadounidense conocida como ADA (Americans with Dissabilities Act) .

Años antes de que llegase la ley, Cripcamp habría cerrado sus puertas por falta de fondos. Pero su actividad, llegados a este punto, ya había sido suficiente para cambiar la historia y conquistar los derechos que a día de hoy se siguen disfrutando.

Desde aquel primer momento en 1971 hasta día de hoy, la lucha sigue en marcha. No te quedes sin conocer esta historia.

 

Sara Santatecla

Maestra, reinvindicativa, feminista y libre. Adoro escribir, vivir, el arte en general y la educación especial. Todo momento tiene su banda sonora.