Slow Fashion y Fast Fashion: dos formas diferentes de ver la moda

Seguro que no es la primera vez que lees la palabra Zara, y apuesto a que numerosas de las prendas que hay en tu armario las has comprado allí. ¿Sabes que la mayoría de la ropa que venden en tiendas del sector del fast fashion sólo se usa unas 7 veces de media?

Espera, deja que te explique:

La llamada fast fashion es aquella moda que acostumbramos a comprar por temporadas. Se vende de forma masiva y a un precio bajo, y se produce de manera industrializada, por lo que sus materiales no tienen buena calidad ni una gran durabilidad, aunque es el tipo de moda perfecto para seguir la tendencia del momento.

El tan conocido grupo Inditex, la mayor de las industrias de fast fashion en la actualidad, es el mejor ejemplo a gran escala del consumo rápido de moda, vendiendo en sus tiendas los diseños de pasarela incluso antes que cualquier diseñador su prêt-à-porter.

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A causa de tal globalización, la inglesa Kate Fletcher, pionera de la slow fashion, inició en 2007 un movimiento “lento” hacia la sostenibilidad de la moda, para llevarla de vuelta a la fabricación ética e introducirla de nuevo en el comercio justo.

La slow fashion crea prendas atemporales, producidas normalmente dentro del país, con materiales de mayor calidad que con los que se fabrica la moda rápida y, aunque su precio sea más elevado, su calidad es 20 veces mayor. Grupos multimarca como ES Fascinante ya han asentado sus bases en España, ofreciendo al consumidor productos locales auténticos y creyendo en la calidad sobre la cantidad.

Entonces, ¿merece la pena invertir en prendas duraderas y sostenibles?, o, por el contrario, ¿es más eficaz comprar lo último en tendencia a bajo coste?

En Coolturize queremos saber de qué opinas, ¡Cuéntanoslo todo!

Belén Pérez

Estudiante de Marketing y Comunicación de Moda. Arte, estilo y tendencias.