En la obra ‘Yo soy el que soy’ Aaron Lee revive su dura adolescencia marcada por su homosexualidad. Con los beneficios de este espectáculo el violinista abrirá el primer refugio para trans en España: la casa Silvia Rivera.

Hata el 30 de enero Aaron Lee estará en el Teatro Kamikaze con ‘Yo soy el que soy’. Esta es su obra musical autobiográfica en la que, junto a su violín y sus compañeros de escena revive los momentos más duros de su salida del armario, su aceptación y las vejaciones de su propia familia. Le acompaña al piano Gaby Goldman (director musical de West Side Story y Billy Elliot) y la cantante y actriz Verónica Ronda. Dirige Zenón Recalde (director residente de El Rey León). Ellos cerrarán uno de los Teatros más importantes de la capital.

 

UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN Y LIBERACIÓN

Aaron Lee nació en Chamberí, Madrid, en el seno de una familia religiosa de origen Coreano. De madre pianista y padre director de orquesta el pequeño Aaron se sentó al piano por primera vez con tan solo cuatro años. Aunque con nueve decidió cambiarse al violín. Instrumento que lo ha visto crecer y lo ha acompañado en todas sus hazañas. El artista fue el más joven en entrar en la Orquesta Nacional de España, pero no fue nada fácil llegar hasta ahí. Su orientación sexual convirtió su adolescencia en un infierno.

«No hay cielo para los maricones, solía decir mi padre»

¿Cuál ha sido el detonante de tu vida, eso que te la ha cambiado de la noche a la mañana?

Mi salida del armario a los 17 años. Yo pensaba que mis padres lo sabían, pero resultó que no se lo esperaban o preferían negarlo y eso supuso un antes y un después en la vida familiar. No lo aceptaron, no pudieron comprender la situación y decidieron tomar cartas en el asunto porque era una cuestión del alma de su hijo. Me llevaron a diferentes terapias de conversión. E incluso decidieron encerarme una iglesia en una isla en la otra parte del mundo a ver si así cambiaba.

«Si tengo que elegir entre mi hijo y Dios, elijo a Dios»

¿Qué fue lo más difícil en aquel entonces?

Esa ruptura fue lo más difícil. Las dos personas que más admiraba en ese momento eran mis padres. Yo pensaba que mi familia era ideal y ver que mis héroes se quitaran la máscara fue de las cosas más duras.

 

¿Qué o quién fue un gran pilar en el proceso?

Sara, la hija del médico al que me llevaron para intentar “curarme” fue alguien muy importante. Tenía pocos años más que yo y fue mi apoyo emocional en todo ese proceso y mi paño de lágrimas.

También el médico fue como un segundo padre, me apoyó completamente y me dijo que no había nada que curar y que hacia adelante. Y bueno, como todo médico me recomiendó el uso del preservativo y ya está (entre risas).

«Salí adelante como pude, nadando lo justo para no hundirme»

 

¿Cómo viviste la etapa del encierro y cómo conseguiste salir?

Fue muy traumático. Era un adolescente y no tenía las herramientas ni los recursos para poder hacer frente a algo así. Salí adelante como pude, nadando lo justo para no hundirme. Aguanté en un cuarto pequeño dentro de una iglesia sin cama, sin escritorio ni absolutamente nada, de 1.80m por 3m. Ahí en el suelo con las mantas tenía que dormir incluso con mi padre. Estuve bajo amenaza todo el verano de aquel 2005 hasta que decidí que la única forma de salir era haciéndoles creer que había cambiado.

¿En algún momento llegaste a creer tú también que estabas enfermo?

Antes de mi aceptación tuve momentos de pensar que esto era transitorio y tuve mis conflictos y preguntas, pero después de ese proceso, que dura años, para mi ya no había vuelta atrás.

«Si ya salir del armario una vez es complicado, salir dos es aún más duro»

¿Y cuando ya estabas “libre”?

Fue una época dura porque fue como volver a meterme al armario, cosa que no esperaba hacer. Si ya salir del armario una vez es complicado salir dos es aún más duro. Cuando lo volvieron a descubrir me echaron de casa. Y bueno ahí empieza un poco la aventura para alcanzar la libertad tanto emocional como económica.

Las cosas malas puedes dejarlas pasar y no crecer o puedes hacer algo al respecto para superarte a ti mismo. No se cuánta gente después del 2020 ha aprendido una lección vital como para cambiar las tornas o simplemente volveremos a lo que éramos antes o incluso iremos a peor.

Por eso la cultura tiene que ser en estos momentos un canal para zarandear un poco y despertar a la sociedad para que vuelva a recordar, soñar y sentir, que hace mucha falta.

«Las cosas malas puedes dejarlas pasar y no crecer o puedes hacer algo al respecto para superarte a ti mismo»

 

UN VIAJE EMOCIONAL Y MUSICAL

Aaron Lee decidió plasmar sobre papel sus vivencias cuando se dio cuenta que exponer  su vulnerabilidad servía de algo y que con su historia podría ayudar a mucha gente a dar un paso. Se puso manos a la obra hace casi un año y el libro ya está publicado.

 

Se juntó con sus amigos Gaby Goldman y Zenón Recalde para crear lo que en un primer momento sería una performance para presentar el libro. Pero acabó siendo la obra ‘Yo soy el que soy’  por la que Teatro Kamikaze ha apostado y que estará en cartel hasta el 30 de enero de 2021.

¿Qué supone para ti exponerte tanto delante del público y oír en boca de Verónica Ronda narraciones tan íntimas?  

Es muy intenso. Hemos tenido todos que aprender a estar involucrados, pero coger a la vez cierta distancia para no derrumbarnos.

Es una experiencia muy bonita y que sea Verónica la narradora para mí es lo que universaliza la historia, que no se queda en la de un adolescente gay, sino que habla de todos los tipos de discriminación ya sea por género, raza, ideología….

¿Qué podremos escuchar en ‘Yo soy el que soy’?

Hay partes compuestas originales y también hay adaptaciones, arreglos, música clásica como puede ser Bach o Tchaikovsky, piezas del teatro musical y mucho más. Las piezas componen de alguna forma la banda sonora de mi vida. Es la música que yo estaba tocando en ese preciso momento, o estudiando en el conservatorio o escuchando.

Hemos seleccionado, mezclado estilos y géneros creando algo único. Al principio me daba un poco de reparo porque como músico, violinista de formación 100% clásica, el mezclar géneros es  un sacrilegio en este tipo de educación. Pero  este trabajo con estos compañeros de mundos profesionales tan diferentes me ha permitido ampliar horizontes, romper prejuicios y esquemas que me habían impuesto que no son reales.

¿Cuál es la obra a la que más cariño le tienes?

El concierto de Tchaikovsky para violín es una de las que más me ha marcado. Es la razón por la que soy violinista: quise tocar el violín cuando lo escuché en el Palau de la Música con 8 o 9 años. Y la Chacona de Bach también ha sido un acompañante muy importante para mi.

¿Qué es lo mejor que te ha dado la música?

Yo creo que la capacidad de no pensar demasiado (entre risas). Cuando yo pienso en música no pienso con palabras. Así que, si estoy repitiendo un fragmento durante horas o pensando en música, son horas que me quito de comerme la cabeza por cualquier tipo de preocupación. Es una forma de mindfulness, de evasión o meditación y eso me da salud mental.

UNA FILOSOFÍA DE VIDA

“Cuando tenía 15 años decidí que viviría hasta los 30” has dicho. ¿Por qué?

Pensé que en lugar de dar por hecho que voy a vivir hasta los 90 años, cómo viviría o qué decisiones tomaría si pensase que ya había agotado la mitad de mi vida. La mentalidad cambia y te tomas las cosas con otra filosofía. No es lo mismo por ejemplo salir al escenario sabiendo que vas a tener 40 años más de carrera que pensar que a lo mejor es tu último concierto. Salir al escenario como si fuese siempre el último concierto es una forma de compromiso hacia la música y lo que estás haciendo que a mi me gusta mucho.

¿Aficiones fuera de la música?

Viajar, así que llevo un año sin poder hacer gran cosa. Y crear proyectos a través de la fundación parece que es trabajo, pero para mí es un divertimento. He conseguido que todo lo que hago sea por diversión, lo que creo que es un privilegio.No separo tanto la vida que me da de comer de la que me apasiona. Lo he mezclado porque no soportaba la idea de solo trabajar para poder vivir.

¿Sueños cumplidos? ¿Y sueños por cumplir?

Yo creo que he superado todas mis expectativas. Nunca soñé que llegaría a ser miembro de la orquesta nacional, o que crearía una fundación o grabaría discos son la Deutsche Grammophon o que daría giras o que tocaría en la Philarmonia de Berlín o que escribiría un libro.
Así que ahora mismo no me propongo una meta o un techo porque quién sabe de qué manera voy a romper ese techo y seguir adelante.

¿Cuál es tu relación ahora con la religión?

A día de hoy soy ateo, pero no es debido a los incidentes por mi homosexualidad. Siempre he sido muy curioso e interesado en los temas de la ciencia y desde pequeño me hacía muchas preguntas. Y ya de mayor, con una vida más estable y cómoda me planteé estas cuestiones y entendí que simplemente no sentía ningún tipo de fe.

 

CULTURA POR UN MUNDO MEJOR

Aaron Lee creó la fundación Arte que Alimenta en 2015 para organizar y crear eventos culturales y así recaudar fondos para ayudar. Hacer ayuda social a través del arte es su gran propósito.

«Esta obra de teatro por ejemplo la produce la fundación y con los beneficios queremos comprar una vivienda, reformarla y adecuarla. Será el primer hogar y refugio de España para mujeres trans y se va a llamar casa Silvia Rivera, en honor a una de las referentes del inicio del movimiento trans en USA. Es un colectivo que sigue siendo muy vulnerable y con el que todos tenemos una deuda histórico-social» dice Aaron Lee.

¿Qué les dices a quienes sufren cualquier tipo de delito de odio?

Creo que lo más importante es saber pedir ayuda, que es algo que yo no supe hacer cuando era adolescente y por eso lo pasé todo yo solo. Hay mucho que recorrer aún pero ya hay una fiscalía especializada en cada juzgado para delitos de odio, hay una policía un poco más sensible hacia el tema…

 

 

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Laura Botta

Actriz y periodista enamorada de la vida y de la cultura. Cada día es una nueva oportunidad y algo extraordinario puede ocurrir. lauradsbotta@gmail.com