Me gusta dar respuestas rápidas y concretas: no. No es una película que pueda merecer la admiración de un titán como Freddie Mercury, si siguiera vivo, o la veneración de los fans de Queen, si lo reflexionamos con algo de detenimiento tras el éxtasis de su acto final.

¿Significa esto que es una mala película? En absoluto. De hecho, resulta una narración apuntalada por una doble piedra angular: la (inevitablemente) arrolladora banda sonora de Queen y la hipnótica interpretación de Rami Malek como la voz cantante del grupo británico.

Es difícil hablar de Bohemian Rhapsody porque, por un lado, está lo que realmente es como película y, por el otro, está la paliza tan increíblemente injusta que le está cayendo de la crítica profesional. Porque es una película criticable en varios sentidos, no nos equivoquemos, pero no merece en absoluto ser devorada de forma tan voraz a causa de unas expectativas tan altas. Así que vayamos al grano, de forma directa, concreta y sin spoilers: ¿qué es lo que realmente pasa con Bohemian Rhapsody?

¿Es un biopic de Queen o Freddie Mercury?

Ambos. Introduce a Queen y la mantiene, pero luego quiere centrarse en Freddie.

Esto termina resultando en un problema a la hora de narrar, porque el tiempo de atención durante una película es limitado, y más en un biopic en el que el objetivo es dignificar la vida de un icono como Mercury. Se agradece que se relaten los orígenes y la evolución de Queen, pero esto va también en detrimento a la hora de desarrollar la historia completa de Mercury.

Sin embargo, todo esto no resulta en una lista barata de karaoke de Queen, o un catálogo de grandes éxitos mal hilados a través de una narrativa pobre, como ciertos escritos por las redes pretenden hacer entender. ¿De verdad quieren que creamos que una película inundada de la música de Queen no tiene alma? Absurdo. La película es épica, emocionante y deslumbrante, pero se queda corta de tiempo al debatirse con la indisociable relación entre Freddie y Queen.

¿Muestra lo que debe mostrar, como debe mostrarlo?

Nos deja ver ciertas cosas a la perfección, pero otras ni se molesta en tocarlas.

Bohemian Rhapsody, al contrario de lo que ciertos ofendidos puedan gritar por Internet, resulta una introspección de un genio musical que resulta más atormentado de lo que su aspecto excéntrico o su desenfreno en el escenario podrían haber dado a entender. En ese sentido, hace un excelentísimo trabajo en hacernos sufrir y entender la soledad a la que se somete quien asume, de forma automática, que es una persona demasiado compleja y que hará sufrir a sus seres queridos y las personas de su alrededor. En este sentido, logra que comprendamos bien algo integral de Freddie Mercury.

Pero es que precisamente hablamos de Mercury. De la Reina. Y su Majestad tenía gustos extravagantes y extremos, especialmente en el ámbito sexual.

Y es aquí y en otros momentos donde la restricción de edad hace mucho daño a la película al coartar lo que podría haber sido una traslación más auténtica, valiente y sincera de la desenfrenada vida de Freddie. Al contrario de lo que algunas personas (que parecen no haber visto la misma película) opinen, sí que se le muestra humano, divino, glorioso y quebrado, tan queer y orgullosísimo como enigmático en su orientación sexual y su concepción del amor. Lo que pasa es que esta historia pide mucho más. No había ninguna razón para restringirla, y menos aún por cuestiones de taquilla.

¿Quieren una prueba de que la restricción de edad no tiene por qué afectar al desempeño económico de una película? Pregunten a Deadpool, que encima también es de 20th Century Fox. ¿Tienes a Mercury y no lo aprovechas? No aprenden.

Entonces, ¿es recomendable?

Es vibrante, interesante y nos deja bastante para el recuerdo, pero por desgracia se queda a medias.

A lo largo de Bohemian Rhapsody hay escenas que son una maravilla: la creación de la canción homónima que da título a la película, los momentos en que Freddie experimenta con su estilo y aspecto, la creación de la mitiquísima We Will Rock YouEse espectacular Live Aid del 85, que pone los pelos de punta y nos hace vivir realmente lo que se experimentó. Todo ello, Rami Malek en acción y descubrir y entender mejor una cara esencial de la personalidad de Mercury hacen que sea una película que merezca una oportunidad para ver y disfrutar.

Sin embargo, y debido a lo señalado anteriormente (la dicotomía Queen/Mercury y las restricciones innecesarias de ciertos pasajes) la película se deja demasiado en el tintero como para ser considerada la mejor versión de lo que podría haber resultado. Si la intención al realizar Bohemian Rhapsody era convertirla en estandarte de todo lo que significó Queen y lo mucho que marcó la presencia de Mercury en el mundo, además de crear un blockbuster atrevido para contar la historia de una de las figuras más artísticamente ricas y extravagantes de la historia… Se han quedado cortos.

Bohemian Rhapsody es un hito incompleto, que puede resultar insípido para ciertos espectadores (algunos con razones coherentes, aunque otros que se justifican de una forma un poco simplona) pero que también podrá parecer magnético para otros. Todo depende del enfoque para ver la película: ¿nos centramos en lo que es, o en lo que podría haber sido? Igual habría sido mucho más interesante probar con una adaptación a la gran pantalla de la obra de teatro musical We Will Rock You, antes de embarcarse en este biopic que tantas pasiones está levantando

Quién sabe.

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