Como tan a menudo sucede, cuando se genera un boom temático hay que explotarlo hasta que la milla quede vacía.

Y esto es lo que sucede con Van Gogh actualmente.

El pasado jueves estuvimos viendo la nueva película del gran pintor holandés que, con velocidad, poca cordura y mucha ansia, hacía obras que a mi retina resultan muy especiales.

Pero no estamos aquí para hablar del gran valor del arte de Vincent Van Gogh, sino del de la película A las Puertas de la Eternidad.

Sin duda, se nota que la película es de un director que, como se comentó en el lapso de tiempo después de la película entre toda la prensa presente, también es pintor.

Quizá el elemento que peor me ha encajado, pese a notarse estar trabajado e incluso haber realizado apuestas fuertes en él, es el ritmo. Un desenlace mucho más lento de lo que me habría gustado (y mirad que soy de películas lentas y tostones).

La dirección de fotografía es académicamente brutal, ligada a una dirección de arte que deja todo esto reflejado en ángulos y planos absolutamente impresionantes. Lo que más me gustó de ella es que es prácticamente una puerta a otro mundo, a esa eternidad, ¡es poesía!

Si a todo ello le sumamos mi gesto de sorpresa al desenlace de la gama cromática general, que resultó tan variopinto y chirriante entre sí como armónico dentro de su propio desorden, quizás como el propio Vincent… Que hablando de él: ¿soy yo o Willem Dafoe es la propia reencarnación física de este? Desde luego es un gran intérprete pero, superficialmente hablando, le va como anillo al dedo (¿doppelgänger?).

Después de ver la película fuimos a una exposición donde todos los amantes de su pintura podréis vivirla, y nunca mejor dicho, puesto que se llama Van Gogh Alive. Una exposición audiovisual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid que reúne gran parte de su obra (no físicamente), citas y textos a través de pantallas y proyecciones que viajan entre ellas. Una apuesta curiosa y, aunque no sea de mi gusto, es interesante.

¿Habéis pensado ya la respuesta? ¿Qué pensáis que diferencia a un artista de un loco? ¿Es el artista un loco que sabe que lo está? ¡Cuéntanoslo en comentarios!

Fernando Leyra

Director de fotografía

Profesional del cine y fotógrafo especializado en retrato, moda y sociedad.

1 Comment
  1. La locura es la certificación de la exclusividad humana. Solo quien se atreve a caminar por territorios sin caminos abraza “otras vías” , estigmatizadas, prejuzgadas, despreciadas… Pero, quien se atreve a pasar por la vida sin reconocer que transitó por los submundos tenebrosos de Poe , la monstruosidad kafkiana o los soles temblorosos de Van Gogh?

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