La última película de Dani de la Orden no necesita nada más que un salón para hacernos reflexionar sobre la vida, las emociones  y cómo superar las pérdidas.

Basada en el guion teatral de Marta Buchaca, se estrenará en cines el próximo 6 de septiembre y ya ha recibido galardones como el premio a mejor actor de reparto en el Festival de Málaga.

En ‘Litus’ podemos disfrutar de un elenco nacional de gran calidad con Quim Gutiérrez, Belén Cuesta (a la que adoramos desde ‘La Llamada’), Adrián Lastra (a quien siempre nos gusta ver en registros tan dispares), Alex García, Marta Nieto y Miquel Fernández.

La trama gira en torno al suicidio de Litus, quien se presenta como el alma del grupo de amigos. Tres meses más tarde, estos se reúnen por primera vez en el que fue su salón decididos a ponerse al día pues todas sus vidas han experimentado grandes cambios. Sin embargo, descubrirán que el reencuentro se debe a unas cartas que Litus escribió para cada uno de ellos.

De la Orden consigue en primer lugar que reflexionemos sobre el suicidio en nuestro país, declarada por el INE como primera causa externa de defunción en nuestro país. La cifra supone unas 10 muertes diarias, lo que ha de empujarnos a romper el silencio en torno al tabú y a avanzar en lo relativo a la salud mental: acabar con el estigma, concienciar a la población para prevenir esas conductas y aunar todos nuestros esfuerzos para aumentar la efectividad y la frecuencia de atención médica. Es esencial que los medios rompan con los mitos alrededor del suicidio y nos presenten la silenciosa realidad que estas personas sufren a diario, y ‘Litus’ lo consigue presentándonos la crudeza que lleva a tomar esa decisión.

“Cómo se entiende el suicidio de un tipo perfecto”

El duelo es un proceso al que cada persona se enfrenta de una manera distinta como nos muestran los distintos personajes: aquellos que se anclan al pasado y no consiguen avanzar, aquellos que consiguen rehacer su vida a pesar del dolor, aquellos que no quieren aceptar lo sucedido o a los que, quizá, hasta haya podido beneficiarles. La película tiene cabida para perspectivas muy distintas y critica a la vez la idealización que parece que siempre realizamos cuando alguien se va. Y no, es importante recordar también lo malo. ‘Litus’ también consigue poner la inmadurez o el síndrome de Peter Pan sobre la mesa en un mundo que peca de individualista y en el que los sentimientos se juzgan de debilidad o toxicidad. ¿Hemos perdido nuestra capacidad emocional a pesar de ser seres sociales?

También hay espacio para reflexionar sobre nuestro uso de las redes sociales.

¿Cuántas veces hemos posteado algo esperando que una persona en concreto viera lo bien que nos va? Adrián Lastra (Marcos) nos representa en la película y nos mostrará cómo esas stories pueden tapar nuestro aspecto de domingo en el sofá –aunque esperamos que no lleguéis a los cuatro días sin ducharos. Pero el food for thought del filme no acaba aquí: ¿hay personas que cambian mucho o nunca se atrevieron a mostrar sus auténticos deseos ante una persona que claramente no los compartía? ¿Es el matrimonio un mero trámite? ¿Podemos avanzar a pesar de cargar con la culpa a nuestras espaldas? ¿Habremos sido la persona-puente para alguien?

Pero tranquilos, que no todo van a ser quebraderos de cabeza o momentos de llanto, de esos que puedes pausar y saber en qué momento exacto se te parte el alma. El ritmo de la película está muy marcado por un humor hiriente que sinceramente nos encanta (y os aseguramos que la carcajada era unísona en la sala) porque hoy en día a quién no le gusta emplear sus desgracias como chiste. Los madrileños reconoceremos además el escenario de la Sala Clamores, ya que la música juega también un papel fundamental en la película. Y no puedo irme de aquí sin mostrar el momento putifan, pero qué ganas de que se estrene para poder disfrutar de “Desesperadamente”, el tema principal de la BSO interpretado por ¡Iván Ferreiro!

sagavica

Filóloga inglesa apasionada de la poesía que se apunta a un bombardeo. Coleccionista de pulseras de festivales, afónica post conciertos y llorona de la primera fila. Feminista y fan de la cafeína.